Atardecer
12 ene 2011 2 comentarios
in Plectro
La veía pasar a diario en su bicicleta, la cabellera recogida en un chongo mal hecho y la vista siempre al frente; pasaba diario, unos segundos apenas, sin saber que yo la miraba intrigado.
Siempre a la misma hora detenía el trabajo, y me sentaba a esperar que pasara en el quicio de mi negocio, una vez que la veía, volvía feliz a atender a le gente que visitaba la papelería; pero cuando por algún motivo transitaba sin que yo la advirtiera, me pasaba el día inquieto, amargado y malhumorado.
Un día, desee muy fuerte que se detuviera, desee que al pasar, se le ofreciera un lápiz o un cuaderno, una triste goma que me diera oportunidad de escuchar su voz, pero pasó mucho tiempo sin que mis súplicas fueran escuchadas.
Entonces, justo cuando me resignaba a sentarme a verla pasar sin merecer hablarle nunca, sucedió, pedaleaba a la misma velocidad que siempre, pero esta vez me miró, bajó la velocidad y se detuvo en la banqueta, estacionó su bicicleta y se aproximó hacia a mí.
“Pintura plástica azul” pidió, sin saludar siquiera, sus ojos claros me miraban duramente, como si estuviera a punto de reclamarme algo, yo me levanté torpemente, porque no comprendí de inmediato que la orden era para mí, entré por la puertita del mostrador y busqué en los exhibidores un frasquito de pintura que le conviniera, tardé un poco, porque traté de escoger el menos maltratado, ella comenzó a pasearse mirando las vitrinas, acercándose a observar con curiosidad en ellos. Y yo la miré, la observé con toda la tranquilidad de la que no había podido disfrutar antes, al final ella me miró y sonrió.
“El tono de azul exacto” dijo, yo sonreí, “Ya sé que te gusto”, y mi corazón empezó a palpitar frenéticamente, “Te he visto desde hace varios meses esperar a que pase, y no me había atrevido a venir” dijo mirando a la pintura y a mi alternadamente, “Tu también me gustas”, sonrió, dejó el frasquito sobre el aparador, se dio la media vuelta y se fue. Yo me quedé sorprendido, pegado al piso, sin atinar a moverme, sino hasta minutos más tarde, luego, de no ser por la pintura, hubiese creído que todo había sido un sueño. Me tomó todo el día reponerme, no comí, pero bebí tanta agua como pude y al final me resigné a cerrar.
Ponía ya los candados de la cortina cuando escuché unos pasos acercarse, voltee, mi sorpresa fue enorme, se había acomodado el cabello y ahora enmarcaba delicadamente su rostro, se veía aun más bonita con aquella breve luz de la tarde. Sonreía.
Yo me levanté, y me acerqué tímidamente, sin saludarla, sin hablarle, solo mirándola, también sonreí.
“Demos un paseo” me ordenó. Caminamos un buen rato sin decirnos nada, hasta que sacó una cajetilla de cigarros, me ofreció uno, lo negué, ella encendió el suyo y caminamos hasta que lo terminó, para entonces habíamos llegado al arenal, una zona donde alguna vez estuvo una casa de materiales y que había dejado un gran lote baldío, desde niño que yo no me acercaba allí. Guardó la colilla de cigarro de nuevo en la cajetilla, algo dijo del ambiente y nos metimos en la oscuridad del terreno, prácticamente sólo veía su silueta. Se sentó cerca de un tronco caído y me invitó a sentarme también, lo hice, olía a ella y a cigarro.
“¿Mientes?” dijo, pero no sentí que la pregunta fuera para mi, así que no contesté, “Mentir no es agradable, sino puedes decir la verdad, mejor no digas nada” continuó y luego sin mayor preámbulo me besó, con un beso contundente, profundo, sin delicadeza, en nada de ella había delicadeza, sólo tomó, succionó mis labios en un frenético beso que no se detuvo sino hasta que los dos estuvimos desnudos y exhaustos el uno junto al otro, con la piel lastimada por la arena, ella encendió otro cigarro y volvió a quedarse muda hasta terminar. Yo busqué entre sus piernas, sentí mi semen salir de ella y eso me sumió en una profunda alegría. Ella sonreía, lo sé porque los hilitos de luz marcaban las orillas de sus labios, ella sonreía.
La cubrí con mi cuerpo porque hacía frío y después de un rato, nos levantamos y nos despedimos, ella me besó; esta vez, no sólo hubo delicadeza, sino hasta ternura.
Cuando por la mañana abrí mi negoció me sorprendí de que hubiera una cruz en la banqueta, tenía flores y la fecha del día anterior pintada debajo de un nombre, “Lurdes”, decía; según me contaron los vecinos, una chica que pasaba diario en bicicleta tuvo un accidente momentos antes del atardecer.
Sushi
06 ene 2011 2 comentarios
Hace mucho frío. Tanto, que parece estar mojado mi cabello. Fuera, solo, el ruido de la noche; dentro, el sonido de tu corazón. Nos contamos cuentos, historias de nuestra eterna infancia, eso hacemos cuando al mundo se le olvida que estamos. Tú a veces me cuentas deseos y yo escucho, atiendo e imagino.
Hace frío y tú preguntas. ¿Por qué preguntas?
Yo contesto, pero no a todo, no puedo contestar a todo, menos, por que siendo experimento, no puedo confiar. Y en realidad, no quiero dejar de ser experimento, así que no quiero contar.
No creo que yo sea “sujeto 003”, de hecho no creo que tú puedas etiquetarme, no creo que sea tu rata de laboratorio, no creo que tengas tubos de ensayo con mi nombre. Pero haré como que creo que sí.
Hace frío, asomar un poco de mí es una tontería, así que me cubro con tu piel y con el cobertor. Entre la penumbra busco tu mirada y tú lo mismo en mí, la letra de alguna canción interrumpe el embeleso, pasamos a la fotografía, tus recuerdos y algún cuento de hadas.
Alguna luz perdida se cuela dentro de la habitación, ilumina las líneas azules, siempre que las veo, te imagino pintando detalladamente y corrigiendo religiosamente, estas tan orgulloso de esos fragmentos, que pienso, quizás por ello sigue pulcro, inmaculado.
Miras mis ojos y yo los tuyos, inquietos, como somos, buscamos información, el menor dato, no para llevar la cuenta, es sólo por el gusto de saber.
Algo suena, yo estoy mareada, como drogada, así que no presto atención, te levantas y atiendes eso que no sé, ni me interesa, miro el libro que me has mostrado, abandonado ahora a un costado del colchón, lo tomo y lo abro, comienzo a leer, son veinte cuentos, muy cortos, hechos cada uno con una o dos frases. “cuando llegues al veinte…” dijiste, y me dejaste en suspenso; no importa, comienzo a leer.
Son tan buenos que me quedo un rato sin acordarme de ti, es hasta que llego al diecinueve que te miro, discutiendo sólo, platicando acaloradamente contigo mismo, sonrío y continuo, he llegado al veinte, que extrañamente tiene forma de cubito de sushi, ¿eso era lo que me querías mostrar? ¡Que podía ver en ese cuentito el arroz, el pescado y el papel de alga?
Sonrío, te aprieto contra mí y abro los ojos, apenas, porque aun tengo sueño y hace mucho frío, tanto que parece estar mojado mi cabello.
Soñé contigo.
Así funciona
05 ene 2011 Dejar un comentario
in Plectro
Abrimos
Dividimos
Rompemos
Observamos
Analizamos
Pareciera que no importa
Las heridas del alma no se ven…
¿Qué más da?
Así funciona
Tú quieres saber su número exacto
Yo me azoro en su belleza
El Mimo
05 ene 2011 Dejar un comentario
in Plectro, Sin categoría
Un hombre regaló a su hija, por su cumpleaños un mimo. En una cajita envuelta en celofán y rellena de papel china para que el mimo no se hiciera daño.
La niña era muy adulta para entender el regalo y luego de mirarlo, lo guardó de nuevo en su caja y lo dejó entre muchos otros regalos que nunca entendió.
Libreta
05 ene 2011 Dejar un comentario
Me siento de la chingada, estoy enferma, tengo tos de perro y una gripa culera… Además ando moralmente bajonada.
Así ando, pero ayer, cuando volvía para encerrarme a convalecer, pasé por una papelería y sentí ese impulso, esas cosquillas, intenté dejarlo y la rebasé como si nada, pero no pude, ya saben cuando algo llama, es imposible no volver y buscarlo, así que regresé y compre una libreta de hojas blancas.
Llegué a casa y me puse a escribir todo lo que la gripa me dejó.
Ponyo ama a Saske
03 ene 2011 1 comentario
(No me regañen, no sé cómo se escribe el nombre del prota)
Si, ya sé, no es un orgullo ni mucho menos, pero bueno… ayer pisé la Cineteca Nacional por primera vez.
¿Porque? Por pecado de omisión, dijera un amigo, miles de veces se había presentado la oportunidad pero la misma cantidad de veces se había desvanecido, honestamente hubo un puto en que pensé que esta sería otras vez, pero no; esta si se concretó y llegue “barriendo base” a ver “el secreto de la sirenita” de Estudio Ghibli, no es secreto que me encantan sus películas y no es un secreto que sigo siendo medio frikie.
La Cineteca es un lugar muy agradable, es un cine, pero para gente decente (aja… quizás por eso no había ido antes >.> bueno, no es que ya sea decente) me resultó muy cómodo y eso que me tocó sentarme hasta adelante porque (como era de esperarse) la sala estaba a reventar, puro frikie (como es también de esperarse).
Los precios, muy económico 45 +/- el boleto general y 25 el de estudiante ¿Qué más se puede pedir?
Me reí bastante y me angustie bastante, como en todas las pelis de Hayao, pero honestamente (y que quede claro que sí me gustó) me quedó a deber la historia y la animación, je, lo siento ellos mismos nos han predispuesto a ser exigentes.
Vi algo de reciclaje de personajes y de animación…
En fin, para dominguear, para pasear estuvo más que rico, mucho más…
Siempre que se rompe algo, lo primero es hacer berrinche…
03 ene 2011 Dejar un comentario
in Devaneos Etiquetas: Devaneos
Antes de cualquier otra cosa, es patalear por lo perdido, gritar improperios contra quien lo ha roto (mejor si fue uno mismo)… luego calmarse y finalmente, recoger los pedazos, ver si puede repararse o echarlo a la basura si ya no sirve (que interesante, es algo que igual se hace con los cadáveres, por supuesto, es un proceso de luto).
Así que vamos viendo, de entre los restos que nos funciona, vamos viendo que se puede rescatar, vamos viendo que se puede rearmar, diría que hay que ver que se puede guardar como objeto de valor sentimental, pero en estos casos, lo mejor es no hacerlo.
Nada que ancle a la vida anterior de lo roto.
Nada que ofrezca un recuerdo.
Nada que rememore su existencia.
El valor de todo va dentro del corazón, lo demás son cachivaches, lo demás es basura, lo demás carece de razón y sentido.
¿Reemplazar lo roto?
Vamos siendo honestos, nada nos gustará más que lo roto, nada tendrá el mismo significado ni la misma fuerza, nada llenará jamás los espacios.
Vamos siendo honestos, lo nuevo sólo creará otros espacios, irremplazables, insustituibles y cuando igual, se rompa, volveremos a hacer berrinche y a recoger pedazos.
Vamos siendo honestos, nadie quiere realmente conservar lo roto, si lo hace es porque no puede desprenderse.
Vamos siendo honestos, nadie quiere cosas nuevas, si las adquiere es porque tiene vacios que no puede llenar por sí mismo.
¿Qué aún se puede usar?
No lo sé… ahora ya no tengo ganas de pensarlo…
Soy la que tuvo y lo perdió todo… la que no se arrepiente de nada.
02 ene 2011 Dejar un comentario
in Devaneos Etiquetas: Devaneos
Permanezco aquí, de pie. El sueño perdido, el mal sueño, la pesadilla sigue en pie. Escuchando jazz, contoneándose, lamiendo esa piel como las llamas de una hoguera. Las carcajadas reverberan en mi interior, cada risa de burla, cada risa de temor… resuenan dentro de mí, para que no olvide, para que con cada recuerdo sangren mis heridas.
Y aquí, en este cuerpo maltrecho, con esta mente turbia, sigue estando mi sonrisa.
¡Hola mundo!
03 nov 2010 1 comentario
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peligro
07 dic 2009 Dejar un comentario
in Plectro
Necrofora dice:
quiero un beso
KAREEM dice:
tienes todos mis besos
Necrofora dice:
y un cigarro
KAREEM dice:
va
Necrofora dice:
y un whisky
Necrofora dice:
y un gato
Necrofora dice:
y no volver a despertar
Necrofora dice:
musica
Necrofora dice:
algo que alguein haya compuesto en pleno debraye
KAREEM dice:
el jazzz
Necrofora dice:
me late, o blues
Necrofora dice:
es mucho pedir?
Necrofora dice:
mucho sexo
Necrofora dice:
no olvides eso…
