Siempre que se rompe algo, lo primero es hacer berrinche…

Antes de cualquier otra cosa, es patalear por lo perdido, gritar improperios contra quien lo ha roto (mejor si fue uno mismo)… luego calmarse y finalmente, recoger los pedazos, ver si puede repararse o echarlo a la basura si ya no sirve (que interesante, es algo que igual se hace con los cadáveres, por supuesto, es un proceso de luto).
Así que vamos viendo, de entre los restos que nos funciona, vamos viendo que se puede rescatar, vamos viendo que se puede rearmar, diría que hay que ver que se puede guardar como objeto de valor sentimental, pero en estos casos, lo mejor es no hacerlo.

Nada que ancle a la vida anterior de lo roto.
Nada que ofrezca un recuerdo.
Nada que rememore su existencia.

El valor de todo va dentro del corazón, lo demás son cachivaches, lo demás es basura, lo demás carece de razón y sentido.

¿Reemplazar lo roto?

Vamos siendo honestos, nada nos gustará más que lo roto, nada tendrá el mismo significado ni la misma fuerza, nada llenará jamás los espacios.

Vamos siendo honestos, lo nuevo sólo creará otros espacios, irremplazables, insustituibles y cuando igual, se rompa, volveremos a hacer berrinche y a recoger pedazos.

Vamos siendo honestos, nadie quiere realmente conservar lo roto, si lo hace es porque no puede desprenderse.

Vamos siendo honestos, nadie quiere cosas nuevas, si las adquiere es porque tiene vacios que no puede llenar por sí mismo.

¿Qué aún se puede usar?
No lo sé… ahora ya no tengo ganas de pensarlo…

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.